Consecuencias Económicas, Sociales y Psicológicas que nos ha dejado la Pandemia del COVID-19.

 Fernanda Cruz Salazar

Las consecuencias de las crisis jamás son neutrales a nivel general, y el COVID-19 no representa una excepción y bien todas las personas están afrontando dificultades sin precedentes, todos estamos aguantando el peso de los efectos socioeconómicos de la pandemia, también esta podría afectar a la economía mundial de tres maneras principales: afectando directamente a la producción, creando crisis en la cadena de suministro y en el mercado, y por su impacto financiero en las empresas y los mercados financieros. Sin embargo, mucho de esto depende de la reacción de las personas a la enfermedad.

En los últimos 22 años, los niveles mundiales de pobreza extrema se venían reduciendo, pero luego lastimosamente apareció el COVID-19 que trajo pérdidas masivas de empleo, la baja en las economías y la pérdida de medios de manutención.  Los sistemas de protección social debilitados dejaron indefensas a las personas más perjudicadas de la sociedad, sin ningún seguro para lidiar con el temporal, comentó Ginette Azcona, autora principal del último informe de la ONU From Insights to Action y especialista superior en datos e investigación de la ONU, el informe publicado recientemente revela que la pandemia dejará 96 millones de personas en la pobreza extrema en el 2021.  La pandemia y las medidas para prevenir su propagación están provocando un aumento desmedido de la tasa de desempleo, así como reduciendo su cantidad total de horas de trabajo, de acuerdo con los pronósticos de la Organización Internacional del Trabajo, se podría perder el equivalente de 140 millones de empleos a tiempo completo como consecuencia del COVID-19.

Por otro lado, también la enfermedad pone en riesgo un bien público fundamental, la salud humana, e impactará a una ya debilitada economía mundial y la afectará tanto por el lado de la oferta como de la demanda, ya sea a través de la interrupción de las cadenas de producción que sacudirá duramente al comercio mundial, como a través de la pérdida de ingresos y de ganancias debido a una alta tasa del desempleo y mayores problemas para desempeñar con las obligaciones de deuda.


Uno de los sectores más afectados son los servicios de turismo, que afectaría más duramente a los países del Caribe. Se calcula que, si la prohibición de viajes a causa del virus se extiende por uno, dos, o tres meses más, la actividad turística en el Caribe afectaría drásticamente y traería consecuencias las cuales serían irreparables para la economía de cada país, ya que muchos dependen del turismo, El turismo provee medios de subsistencia a millones de personas y permite a millones valorar su propia cultura y otras diferentes, así también como la naturaleza. Representa más del 20 % del producto interno bruto (PIB) de algunos países, en general es el tercer sector más importante de la economía mundial en materia de exportaciones. El turismo es uno de los sectores más afectados por la pandemia de enfermedad por coronavirus, que ha implicado en las economías, los medios de subsistencia, los servicios públicos y las oportunidades en todos los continentes.

 Las inseguridades que amenaza al turismo son aterradoras. ¿Cuándo se recuperarán las empresas y las personas? Nadie puede asegurarlo, dependerá del ritmo de la pandemia en nuestros principales mercados emisores y en nuestro país.



Entre las múltiples consecuencias sanitarias, sociales y económicas del COVID-19, es importante reconocer diferentes grados de afectación de los sistemas nacionales de salud. Una primera ola de pacientes agudos con COVID-19 que necesitaban hospitalización urgente prolongada, incluso en las unidades de críticos de cuidados intensivos, y llegó a rebasar los recursos sanitarios en diferentes áreas de nuestro país, obligo a demorar la actividad asistencial programada en su práctica total. La segunda ola estaría condicionada por las largas estancias de este importante grupo de pacientes, con una estancia media de alrededor de 3 semanas, que dificultan la vuelta a una normalidad asistencial que permita reiniciar la programación asistencial de procedimientos médicos, intervencionistas y quirúrgicos que requieran hospitalización.




Por el lado psicológico en lo que respecta a las personas, surgen manifestaciones emocionales como angustia, desconfianza, ansiedad, temor al contagio, enojo, irritabilidad, sensación de desabrigo frente a la incertidumbre e impotencia, también han surgido expresiones de discriminación frente a las personas diagnosticadas con COVID-19, dado que es una enfermedad transmisible, nueva y desconocida. Para muchas personas implica una situación trágica a causa las pérdidas que deben afrontar: pérdida de seres queridos, de la salud, de la vivienda, de bienes, o del empleo.

La pandemia afecta a todos, pero no por igual, las consecuencias son diferenciales según las condiciones de vulnerabilidad individual y social, y también de acuerdo con las capacidades personales  para afrontarla de manera eficaz, asimismo es diferente la significación que adquieren para las personas los cambios en la vida cotidiana derivados de la pandemia: puede decirse que para algunos el aislamiento o el trabajo en el hogar puede ser un beneficio, mientras que para otros puede configurar una mayor fuente de angustia y malestar.

Desde el punto de vista social, tanto las personas, como las instituciones, intentan enfrentar la pandemia y sus incertidumbres con los recursos conocidos y habituales, para seguir viviendo en una “normalidad” que hoy ya cambió. Cuando esto ocurre, aumentan la angustia y el estrés y otros aspectos psicológicos desadaptativos, y se incrementan las vulnerabilidades socioeconómicas preexistentes y nuevas (como baja de ingresos, aumento del hambre o la informalidad laboral). En este sentido es importante que las modalidades de afrontamiento individual e institucional reconozcan la realidad tal cual es pues, de lo contrario, producen una profundización de las vulnerabilidades y, en consecuencia, del riesgo.

La pandemia del coronavirus ha hecho que nos demos cuenta de golpe lo vulnerables que son las sociedades, que no estamos preparados para estas crisis tan repentinas. Aunque las crisis son también momentos para tomar decisiones, abren posibilidades de un cambio, por eso es tan importante mirar detenidamente nuevas soluciones y problemas para así ir poco a poco recuperándonos de cada una de las consecuencias que nos ha dejado la pandemia. Quien ha reconocido que la pandemia del virus es una crisis múltiple con desafíos transnacionales, debe diseñar también las respuestas correspondientes. Las crisis acumuladas solamente serán superadas con enfoques políticos mucho más valientes y paquetes de financiamiento mucho más atinados.





 Referencias Bibliografías:


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