Consecuencias Económicas, Sociales y Psicológicas que nos ha dejado la Pandemia del COVID-19.
Las consecuencias de las crisis jamás
son neutrales a nivel general, y el COVID-19 no representa una excepción y bien
todas las personas están afrontando dificultades sin precedentes, todos estamos
aguantando el peso de los efectos socioeconómicos de la pandemia, también esta
podría afectar a la economía mundial de tres maneras principales: afectando
directamente a la producción, creando crisis en la cadena de suministro y en el
mercado, y por su impacto financiero en las empresas y los mercados financieros.
Sin embargo, mucho de esto depende de la reacción de las personas a la
enfermedad.
Uno de los sectores más afectados son
los servicios de turismo, que afectaría más duramente a los países del Caribe.
Se calcula que, si la prohibición de viajes a causa del virus se extiende por
uno, dos, o tres meses más, la actividad turística en el Caribe afectaría
drásticamente y traería consecuencias las cuales serían irreparables para la
economía de cada país, ya que muchos dependen del turismo, El turismo provee
medios de subsistencia a millones de personas y permite a millones valorar su
propia cultura y otras diferentes, así también como la naturaleza. Representa
más del 20 % del producto interno bruto (PIB) de algunos países, en general es
el tercer sector más importante de la economía mundial en materia de
exportaciones. El turismo es uno de los sectores más afectados por la pandemia
de enfermedad por coronavirus, que ha implicado en las economías, los medios de
subsistencia, los servicios públicos y las oportunidades en todos los
continentes.
Entre las múltiples consecuencias
sanitarias, sociales y económicas del COVID-19, es importante reconocer
diferentes grados de afectación de los sistemas nacionales de salud. Una
primera ola de pacientes agudos con COVID-19 que necesitaban hospitalización
urgente prolongada, incluso en las unidades de críticos de cuidados intensivos,
y llegó a rebasar los recursos sanitarios en diferentes áreas de nuestro país,
obligo a demorar la actividad asistencial programada en su práctica total. La
segunda ola estaría condicionada por las largas estancias de este importante
grupo de pacientes, con una estancia media de alrededor de 3 semanas, que
dificultan la vuelta a una normalidad asistencial que permita reiniciar la
programación asistencial de procedimientos médicos, intervencionistas y
quirúrgicos que requieran hospitalización.
Por el lado psicológico en lo que
respecta a las personas, surgen manifestaciones emocionales como angustia,
desconfianza, ansiedad, temor al contagio, enojo, irritabilidad, sensación de
desabrigo frente a la incertidumbre e impotencia, también han surgido
expresiones de discriminación frente a las personas diagnosticadas con
COVID-19, dado que es una enfermedad transmisible, nueva y desconocida. Para
muchas personas implica una situación trágica a causa las pérdidas que deben
afrontar: pérdida de seres queridos, de la salud, de la vivienda, de bienes, o
del empleo.
La pandemia afecta a todos, pero no
por igual, las consecuencias son diferenciales según las condiciones de
vulnerabilidad individual y social, y también de acuerdo con las capacidades
personales para afrontarla de manera
eficaz, asimismo es diferente la significación que adquieren para las personas
los cambios en la vida cotidiana derivados de la pandemia: puede decirse que
para algunos el aislamiento o el trabajo en el hogar puede ser un beneficio,
mientras que para otros puede configurar una mayor fuente de angustia y
malestar.
Desde el punto de vista social, tanto
las personas, como las instituciones, intentan enfrentar la pandemia y sus
incertidumbres con los recursos conocidos y habituales, para seguir viviendo en
una “normalidad” que hoy ya cambió. Cuando esto ocurre, aumentan la angustia y
el estrés y otros aspectos psicológicos desadaptativos, y se incrementan las
vulnerabilidades socioeconómicas preexistentes y nuevas (como baja de ingresos,
aumento del hambre o la informalidad laboral). En este sentido es importante
que las modalidades de afrontamiento individual e institucional reconozcan la
realidad tal cual es pues, de lo contrario, producen una profundización de las
vulnerabilidades y, en consecuencia, del riesgo.
La pandemia del coronavirus ha hecho
que nos demos cuenta de golpe lo vulnerables que son las sociedades, que no
estamos preparados para estas crisis tan repentinas. Aunque las crisis son
también momentos para tomar decisiones, abren posibilidades de un cambio, por
eso es tan importante mirar detenidamente nuevas soluciones y problemas para
así ir poco a poco recuperándonos de cada una de las consecuencias que nos ha
dejado la pandemia. Quien ha reconocido que la pandemia del virus es una crisis
múltiple con desafíos transnacionales, debe diseñar también las respuestas
correspondientes. Las crisis acumuladas solamente serán superadas con enfoques
políticos mucho más valientes y paquetes de financiamiento mucho más atinados.
https://www.cepal.org/es/comunicados/covid-19-tendra-graves-efectos-la-economia-mundial-impactara-paises-america-latina






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